El congelamiento de cualquier “sospechosa” reforma constitucional y la continuidad del modelo económico agregándole el eslogan de “inclusión social” le ha representado al presidente Humala un 70% de aprobación y le ha permitido al Gabinete Lerner desarrollar una imagen de moderación y apego al sentido común. Esos activos gubernamentales deberían ser respaldados por todas las bancadas parlamentarias que representan esa mayoría del electorado. Aquí no debería haber mezquindades. El gabinete debería salir empoderado políticamente en la ruta que delinea. Sin embargo, para ratificar el humor de la mayoría de peruanos se hace necesario que, por primera vez, se configure el rostro de la oposición.
Algunos guiños del régimen obligan a los peruanos de buena voluntad a mantener la suspicacia y a practicar una hipersensibilidad como una profilaxis preventiva. Por ejemplo, si bien los cambios en la cúpula militar se desarrollan dentro de los parámetros constitucionales y legales, el hecho de que los compañeros de la promoción de Villafuerte copen toda la cúspide y se militaricen responsabilidades ministeriales agranda las interrogantes. Esas guerritas inventadas para distraer a los medios por la jefatura de DINI nos revelan que hay aprendices de Montesinos. ¿Qué señalarán los ministros al respecto? Don Ricardo Soberón, jefe de Devida, detiene la erradicación en Supte para no tocar los cocales de sus amigos dirigentes y reinicia el proceso en Aguaytía. ¿Se viene el partido de los productores cocaleros para bloquear carreteras y ahorcar las ciudades siguiendo el ejemplo del profesor Evo Morales? ¿Para qué entonces tanta concesión a la dirigencia cocalera? No, algo así no se puede permitir y se debe enviar a casa a Soberón.
La mayoría nacional, pues, debe expresarse en una alianza tácita entre el Gabinete Lerner y un abanico de bancadas parlamentarias con el objeto de aislar y bloquear estos guiños bolivarianos que desarrolla el régimen. En los regímenes presidenciales o semipresidenciales, el control del tiempo recae en el Ejecutivo, pero en ocasiones, como la presentación de un gabinete ante el Legislativo, el Congreso está obligado a dar la hora. ¡Que aparezca la oposición!

No hay comentarios:
Publicar un comentario