El presidente del Congreso, Daniel Abugattás, está entusiasmado con convertir al Legislativo en una especie de asamblea itinerante que viaje por todo el país “resolviendo el déficit de representatividad”. Algo así como un “baño de masas en provincias” para una institución devaluada durante el periodo anterior por congresistas 'comepollos’ y 'lavapiés’. Hasta un tiempo atrás, cuando alguien discutía la representatividad del Legislativo, ponía sobre la mesa el debate del sistema electoral proponiendo distritos más pequeños, la renovación de los legisladores por mitades o por tercios, el voto voluntario, la ley de tránsfugas e, inclusive, la conveniencia o no de un Senado. Ahora la idea es que la asamblea que representa a todos los peruanos participe en mítines con banderolas incluidas. ¿Qué está pasando? ¿Se intenta dinamitar este poder del Estado desde adentro?
En los 90, el autoritarismo fujimorista se alimentó del descrédito de la clase política y del Legislativo. Años después, ese mismo software fue desarrollado por los proyectos bolivarianos en América Latina. En otras palabras, los recientes autoritarismos latinoamericanos han engordado sobre las enfermedades de los parlamentos. De allí la importancia de cómo se administra nuestro Legislativo. Nos parece difícil que alguien crea que, trasladando nuestra asamblea nacional a provincias y villorrios, el Legislativo recuperará legitimidad. Y preocupa más que el propio presidente Humala entre al asunto proponiendo viajes a regiones conflictivas o el diario oficial publique encuestas alentando el tema.
Alguien o algún sector dentro del régimen pretende que una ola plebiscitaria se levante contra las instituciones representativas del Estado; pero, en este tipo de olas, el poder político que maneja el dinero y puede regalar plata siempre es el que gana: el Ejecutivo. El sistema plebiscitario en la política no es parte de los sistemas democráticos y libertarios. Siempre fue la forma de los modelos bolcheviques, fascistas y, ahora, de los proyectos bolivarianos. Sin embargo, lo más lamentable de todo es la conducta de la supuesta oposición parlamentaria. Uno empieza a sentir que el Legislativo anterior fue superior al actual. ¿Cómo así se dejan llevar de las narices para enfrentar el fracaso del Ejecutivo pasado en Pisco? ¿Qué ha pasado con Solidaridad Nacional? Pareciera que los seguidores de Luis Castañeda solo quieren proteger a su líder de eventuales investigaciones parlamentarias. ¿Qué pasa con el PPC? Mucho palabreo e incapacidad de hacer política. Lourdes Flores tiene la responsabilidad de entrar al tema. El panorama legislativo pinta negro: no hay figuras cuajadas y de peso, y todo parece indicar que el mal humor plebiscitario de Abugattás terminará imponiéndose.
En los 90, el autoritarismo fujimorista se alimentó del descrédito de la clase política y del Legislativo. Años después, ese mismo software fue desarrollado por los proyectos bolivarianos en América Latina. En otras palabras, los recientes autoritarismos latinoamericanos han engordado sobre las enfermedades de los parlamentos. De allí la importancia de cómo se administra nuestro Legislativo. Nos parece difícil que alguien crea que, trasladando nuestra asamblea nacional a provincias y villorrios, el Legislativo recuperará legitimidad. Y preocupa más que el propio presidente Humala entre al asunto proponiendo viajes a regiones conflictivas o el diario oficial publique encuestas alentando el tema.
Alguien o algún sector dentro del régimen pretende que una ola plebiscitaria se levante contra las instituciones representativas del Estado; pero, en este tipo de olas, el poder político que maneja el dinero y puede regalar plata siempre es el que gana: el Ejecutivo. El sistema plebiscitario en la política no es parte de los sistemas democráticos y libertarios. Siempre fue la forma de los modelos bolcheviques, fascistas y, ahora, de los proyectos bolivarianos. Sin embargo, lo más lamentable de todo es la conducta de la supuesta oposición parlamentaria. Uno empieza a sentir que el Legislativo anterior fue superior al actual. ¿Cómo así se dejan llevar de las narices para enfrentar el fracaso del Ejecutivo pasado en Pisco? ¿Qué ha pasado con Solidaridad Nacional? Pareciera que los seguidores de Luis Castañeda solo quieren proteger a su líder de eventuales investigaciones parlamentarias. ¿Qué pasa con el PPC? Mucho palabreo e incapacidad de hacer política. Lourdes Flores tiene la responsabilidad de entrar al tema. El panorama legislativo pinta negro: no hay figuras cuajadas y de peso, y todo parece indicar que el mal humor plebiscitario de Abugattás terminará imponiéndose.
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